¿El agua de mar y de piscina afecta la piel? Esto es lo que dicen los expertos y la ciencia

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Amo el verano, las vacaciones en lugares de clima cálido y todo lo que viene con ello, incluyendo pasar horas dentro del mar o metida en la piscina. Pero, noto que al salir del agua ,si no me ducho inmediatamente, empiezo a sentir mucha sequedad, picazón, sensibilidad y tirantez en mi piel, en especial en el rostro… ¿te pasa lo mismo?

Esto ocurre porque el agua de mar puede deshidratar la piel si no se enjuaga y humecta correctamente después del baño. Por otra parte, estudios dermatológicos han demostrado que la exposición prolongada al cloro puede eliminar los aceites naturales de la piel, afectando su hidratación y su función protectora. 

«El agua salada puede resecar la piel, mientras que el cloro tiende a resecarla e irritarla, pudiendo causar enrojecimiento, picazón y empeoramiento de condiciones como dermatitis o eccema», explica la Dra. Anna Chacón, dermatóloga certificada basada en Miami.

Esto dice la ciencia

Un estudio realizado por la Universidad de Binghamton, encontró que que la exposición al agua salada altera de forma significativa la capa más externa de la piel al aumentar lo que se conoce como «estrés por resequedad»—la respuesta negativa de la piel ante la falta de humedad. En otras palabras, el mar le roba la hidratación a tu piel. 

«La sal en tu piel aumenta la resequedad, lo que hace que la piel se sienta más tirante. La salina de la que acabas de salir —el agua salada— se queda sobre tu piel y altera la forma en que esta se seca. Yo creo que esa sensación que se siente al estar en la playa es, en realidad, el estrés por resequedad», explica el Profesor Guy K. German, científico especializado en la piel que encabezó el estudio.

Por otra parte, estudios han demostrado que la exposición al agua de piscina con cloro y otros desinfectantes reduce la diversidad microbiana en la piel, ya que el cloro actúa como desinfectante y elimina tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas. Esta alteración del equilibrio en el microbioma cutáneo puede aumentar el riesgo de desarrollar afecciones como dermatitis e infecciones, ya que el microbioma cutáneo es el conjunto de microorganismos que habitan de forma natural en la piel y que desempeñan un papel clave en su protección, equilibrio y salud general.

Entonces, ¿cómo podemos disfrutar del mar y la piscina sin causar daños a nuestra piel? Para resolver esta duda, consultamos con la dermatóloga Dra. Chacón, quien nos explicó que no todas las pieles reaccionan igual. “Las personas con piel seca, sensible, atópica o con antecedentes de enfermedades cutáneas como rosácea o psoriasis son mucho más vulnerables al daño que puede causar el agua salada o clorada”, asegura.

En cuanto a las señales de advertencia, la doctora señala que debemos prestar atención si después de nadar notamos «enrojecimiento persistente, picazón, resequedad extrema, descamación, ardor o incluso brotes de eccema». Estos síntomas indican que la piel está reaccionando de forma negativa y necesita cuidados especiales.

¿Qué hacer si esto ocurre? La Dra. Chacón recomienda actuar de inmediato: «Lo primero es enjuagar bien la piel con agua dulce, aplicar una crema hidratante sin fragancia y evitar seguir exponiéndose. Si los síntomas persisten, consultar con un dermatólogo».

Pero no todo es negativo, ya que el agua salada también puede tener beneficios para ciertas condiciones cutáneas, como el «acné leve o dermatitis seborreica, gracias a su efecto antiséptico y exfoliante». Sin embargo, advierte que estos beneficios son limitados y que el agua del mar “no debe sustituir el tratamiento médico» en este tipo de afecciones.

Consejos para disfrutar del mar y la piscina sin dañar tu piel

Dúchate desde que salgas del agua: Es esencial que te duches de inmediato una vez sales del mar o la piscina «para eliminar los residuos de sal y cloro que pueden seguir irritando la piel si se dejan sobre ella por más tiempo», aconseja la Dra. Chacón. 

Hidrata tu piel: «La hidratación es fundamental. Todo ese aceite natural que acabas de eliminar de tu piel, necesitas reponerlo. Especialmente con productos que contengan ceramidas o ácidos alfa-hidroxi. Estos son muy buenos para ayudar a reducir la irritación y la resequedad», asegura la Dra. Jennifer Lucas, MD, dermatóloga certificada de la Cleveland Clinic.

También, es recomendable aplicar cremas o aceites que contengan componentes como ácido hialurónico, glicerina, pantenol, alantoína y niacinamida, que «son excelentes ingredientes para reparar la barrera cutánea«, asegura la Dra. Chacón. «Lo ideal es aplicar una crema o loción humectante justo después de la ducha, cuando la piel aún está ligeramente húmeda, para retener mejor la hidratación».

Aplica un producto barrera antes de meterte al agua: La Dra. Chacón recomienda aplicar una crema barrera, bálsamo protector o aceite mineral ligero antes de meterte al agua, ya que estos «pueden actuar como un filtro que reduce el contacto directo con el cloro o la sal».

Escoge el protector solar adecuado: De acuerdo con la Dra. Chacón, se debe usar protectores solares resistentes al agua y preferiblemente minerales para pieles sensibles, ya que ofrecen una mejor tolerancia.

Evita nadar con la piel dañada: Si tienes heridas, irritaciones o brotes activos, el agua salada o con cloro puede empeorar la inflamación, causar comezón y retrasar la recuperación, asegura la doctora.

Mantén una rutina de cuidado constante: La experta recomienda limpiar, hidratar y proteger la piel antes y después de nadar ayuda a conservar su barrera natural y prevenir resequedad o irritación.

Usa ropa protectora cuando sea posible: La doctora sugiere usar prendas como camisetas de manga larga para nadar o gorros, los cuales pueden reducir el contacto directo con el cloro o la sal, minimizando el daño a la piel.

Limita la exposición prolongada al sol y al agua salada o con cloro: Pasar demasiado tiempo en el agua y bajo el sol puede resecar la piel, alterar su microbioma y aumentar el riesgo de quemaduras e irritación.

Prioriza una buena hidratación oral: Beber suficiente agua ayuda a mantener la piel hidratada desde el interior, favoreciendo su elasticidad, regeneración y resistencia a factores externos.

Presta especial atención a la piel de los niños: «La piel de los niños es más delgada, delicada y susceptible a la deshidratación, por lo que necesita mayor protección e hidratación tras la exposición», explica la Dra. Chacón.

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